RELINCHIDOS Y PEZ DE FUEGO

Una vez cuando mi abuelo pescaba en el lago Tikan, justo a las 12 del mediodía, empezó a escuchar relinchidos de caballos, parecían diez más o menos, y en ese instante sacó del lago un pez con cola de fuego. Se asustó y salió corriendo hacia nuestra casa, mientras los caballos seguían corriendo a mitad de la laguna. En medio de su camino se encontró a mi tío y algunos parientes más. Ellos, al darse cuenta de la situación, también salieron corriendo.

Cuando llegaron a mi casa, nos contaron todo y mi abuelo asustado agradeció el haber llegado bien, porque los caballos podían haberlo comido o encantado para matarlo. También nos comentó que quizá todos los del pueblo ya se habían dado cuenta de los caballos, porque los relinchidos eran muy fuertes. Entonces fueron al lugar donde mi abuelo había dejado los pescados, y aunque en el lago no había ya nada, en la arena se podían ver huellas de caballos y el pescado con cola de fuego seguía ahí. Todos se dieron cuenta de que eso era una señal maligna. Desde entonces al Tikan le dicen “Canchón de caballos”.

Narrado por Celestino Choque de la Isla del Sol (La Paz)